La ciudad flotante de Arcadia
La ciudad flotante
Arcadia es una enorme estación espacial diseñada para funcionar como una arcología flotante. Quién construyó Arcadia o para qué son conocimientos que se han perdido en la noche de los tiempos: hoy SPES es un cascarón en la órbita de un planeta desconocido, habitado por los ignorantes descendientes de los primeros tripulantes.
La estación es tan grande que la mayoría de la gente nunca ha visto el exterior, pasando su vida recorriendo kilométricas galerías, tan amplias y altas que parecen estar abiertas al cielo, un falso cielo cuajado de luminarias que producen una luz blanca que separan innumerables niveles y sectores a lo largo y ancho de la nave.
Complejos de granjas hidropónicas y sistemas de reciclaje integrado crean zonas verdes y parques que cuando son adecuadamente tratadas pueden funcionar como granjas. En las partes de Arcadia donde ya no hay suministro energético estas granjas son páramos con grandes vasijas vacías, tuberías secas y balconadas abandonadas. Muchas otras granjas han seguido funcionando sin la asistencia de mano humana y se han convertido en auténticos bosques y selvas, en ocasiones con extraña vegetación con diverso grado de mutación al haber estado expuesta a virus alienígenas.
Arcadia también fue provista de vida animal en sus inicios en forma de mascotas de todo tipo, a los que hay que sumar los que llegaron con los comerciantes que iban y venían. Hoy, como entonces, muchos humanos tienen perros, gatos y pájaros como mascotas. Con el tiempo estas mascotas asilvestradas y sin apenas depredadores han formando grandes manadas salvajes que deambulan por las calles desiertas. A esto hay que añadir los insectos, roedores y otras especies adaptadas a los entornos urbanos que han proliferado y en no pocos casos evolucionado por su cuenta al entrar en contacto con todo tipo de agentes mutagénicos.