La vida en la Periferia
Organización social
Dentro de Arcadia existen dos sociedades claramente separadas: la de los ciudadanos comunes, que viven en la Periferia, y la de los inmortales, que no suelen salir de la Ciudad Alta. En el caso de los primeros suelen surgir líderes de forma espontánea, pero estos no suelen llegar a influir más allá de unos pocos cientos de correligionarios como mucho, formando comunidades alrededor de unos cuantos edificios.
Estos jefes acumulan privilegios y cierta riqueza, y actúan como portavoces de su comunidad frente a otros jefes, con quienes se establecen vínculos comerciales. Son también quienes mantienen de algún modo las luchas de gladiadores de los fosos.
Al margen de los privilegios de los que disfruten y la importancia que se den, los líderes solo son un ciudadano más frente a los Inmortales y reciben las mismas atenciones de estos que los demás: prácticamente ninguna.
En raras ocasiones aparecen mutantes cuya conexión con la dimensión sintiente del Vórtex les hace tener actitudes místicas e incluso mesiánicas. Aunque estas creencias no están permitidas por los Inmortales, atraen a la gente allí donde aparecen, por lo que se convierten rápidamente en líderes y consejeros.
Economía y trabajo
La estación cubre, aunque escasamente, muchas de las necesidades de sus habitantes. La poca energía y agua que tienen les llega como por "ciencia infusa" y realmente no tienen formas alternativas de conseguir más.
En los lugares de culto se reparte, a todo aquel que vaya a unas horas concretas, una comida consistente en unas gachas pastosas y blanquecinas, que si bien son suficientemente nutritivas, suelen ser la última comida que nadie quiera consumir. Por supuesto no hay nadie repartiendo la comida, sino que es dispensada a través de grandes tuberías que vierten las gachas directamente en los cuencos de los menesterosos o el suelo, haciendo que sea un lugar desagradable e insalubre.
Existen bastantes zonas verdes dentro de la Periferia
que pueden ser trabajadas, aunque la mayoría contienen una tierra empobrecida y sin apenas riqueza mineral con la que sustentar el crecimiento de ningún vegetal. Por otra parte, las necesidades de regadío deben cubrirse manualmente, puesto que el agua disponible está en cisternas, no en los parques.
Parte de los trabajos que se pueden realizar los ciudadanos es dedicarse a acarraer agua, extraer excrementos de los colectores de residuos para usar como fertilizante y, los más valientes, explorar más allá de la Zona Segura en busca de nuevos terrenos razonablemente cercanos como para llevarse la tierra.
A parte de en la "industria alimentaria" de la estación, otro de los trabajos que más manos ocupan es el de la recuperación y reciclaje de todo tipo de materiales, para hacer muebles, ropa, herramientas, juguetes y cualquier otro tipo de enser necesario para la vida.
Comercio y servicios
El comercio se lleva a cabo trocando bienes y servicios, sin que se use ningún tipo de dinero. Puede que en comunidades haya surgido algún tipo de moneda que usen entre ellos, pero sería una excepción.
Muchos de los productos y materiales con los que se comercia provienen de zonas de más allá de la Zona Segura y pueden conseguirse en mercados permanentes establecidos en zonas estratégicas de la Periferia.
Entre los servicios ofrecidos más populares están los cuidados médicos y los de reparación de todo tipo de aparatos.
Ocio y entretenimiento
Allí donde hay gente, hay celebraciones, y eso casi siempre implica música, danzas y alcohol u otras sustancias similares.
También son
destacables los combates de gladiadores de los fosos, un pasatiempo que
se ha convertido en la opción de ocio favorita de muchos ciudadanos. Esto, por supuesto, ha creado toda una industria de preparación de gladiadores, patrocinios y apuestas a su alrededor.
Mutaciones y viales
Los mayores peligros de la estación son las mutaciones y la enfermedad, por ello los Inmortales utilizan sus poderes para producir viales sanadores y repartirlos entre la población cada cierto tiempo. Son tan importantes para todo el mundo que con el paso del tiempo, se han convertido en frecuente moneda de cambio entre los ciudadanos más importantes, ya que únicamente el consumo de esta medicina garantiza la buena salud.
La frecuencia con la que los Inmortales reparten viales es bastante regular, pero su número es bastante escaso, por lo que es habitual que haya peleas y robos los días posteriores a los reparto.